17/8/11

El estrés y el agotamiento, dos enemigos que atentan contra la intimidad

Ofelia Salgueiro, especialista en el tema habló con el portal infobae.com de la importancia de enfrentar el problema en pareja.

En los tiempos que corren, una infinidad de situaciones nos conducen al estrés cotidiano. Son aquellas situaciones difíciles de suprimir, como ser tener una vida agitada en el trabajo, los hijos, las responsabilidades, obligaciones. En un porcentaje elevado ambos miembros de una pareja se desempañan laboralmente fuera de casa, lo que hace que cuando lleguen del trabajo los dos se ocupen de los hijos y de las tareas del hogar.

Según la integrante del equipo profesional del Instituto de Psicología Argentino (Inepa), "hay señales de alarma que afectan a la vida de pareja y por lo tanto a la sexualidad. Cuando llegamos a situaciones de incomunicación, sentimientos de soledad a pesar de estar acompañados, centrarse en los hijos y que el único tema de comunicación sean ellos y no la pareja, olvidarse del disfrute y nunca tener tiempo para el placer, nos olvidamos de nosotros mismos y del otro. Es ahí cuando estamos atrapados por la rutina. Es más fácil repetir que innovar y crear".

Para ellos, Salgueiro clasificó las señales de alarma en diferentes ámbitos. "Dentro del plano somático aparecen las dificultades para conciliar el sueño, desórdenes digestivos, gastritis, diarreas. Entre lo alimenticio, se dan los excesos en las comidas o inapetencia, mientras que entre los problemas cardiacos se enumeran la taquicardia, desequilibrio de la presión arterial, agotamiento, baja del nivel de testosterona (hormona masculina segregada por los testículos). En el plano psíquico, suele aparecer depresión, ansiedad, angustia, desgano, desinterés, impaciencia, malhumor, irritabilidad, ataque de pánico, hipocondría".

Cuando estas señales aparecen y no son escuchadas, el síntoma grita más fuerte y escala.

Para la especialista, "es conveniente abordar esta problemática dentro de un clima de protección y afecto, buscar el momento oportuno para comunicarse y entrar en intimidad, donde el objetivo no es responsabilizar ni atacar a la persona sino encontrar juntos un camino de entendimiento para resolver una dificultad" y recomendó: "Cuando uno toma la decisión de plantear el problema es importante comenzar por resaltar todo lo positivo que tiene el vínculo para luego ir de apoco a aquello que molesta. Es necesario también abordar los temas de a uno para luego o en otro momento pasar a otro".